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| De 0000-00-00_POST TITULARES |
# Post de denuncia.
# Autor: La Junta Directiva de la Asociación de Ciencias Ambientales de Castilla-La Mancha (A.C.A.C.L.M.).
Desde el jueves de la semana pasada (29 de enero de 2009), Toledo ha dejado de contar con dos de sus árboles más destacados: dos enormes almeces (Celtis australis) de edad centenaria que crecían junto a la carretera que conduce a La Puebla de Montalbán.
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| De 2009-00-00_ALBUM Eduardo Sánchez Butragueño |
Pese a ser citados como árboles singulares y monumentales en diversa bibliografía, el proyecto de construcción de la Autovía Variante Suroeste no contempló una ligera modificación del trazado para evitar su afección, limitándose a obligar su trasplante pese a la dificultad que entraña esta operación en ejemplares de esta edad y de este porte (unos 20 metros de altura).
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| De 2009-00-00_ALBUM Eduardo Sánchez Butragueño |
Pero de un modo increíble en los tiempos que corren, finalmente ni siquiera ese obligatorio trasplante se ha llevado a cabo, incumpliéndose de este modo las prescripciones técnicas que permitieron aprobar el proyecto. El pasado jueves, un buldócer de la U.T.E. Rayet-San José arrasó salvajemente con estos tesoros de la botánica toledana, en un atentado al patrimonio forestal que tiene pocos precedentes de esta gravedad.
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| De 2009-00-00_ALBUM Eduardo Sánchez Butragueño |
Es necesario poner en conocimiento de la ciudadanía este atentado ecológico por dos motivos: para demostrar a los responsables del atropello que estas acciones no pasan desapercibidas a la sociedad, y en segundo lugar, para instar a las autoridades a tomar las medidas pertinentes para sancionar a las empresas responsables por un incumplimiento tan flagrante de la Declaración de Impacto Ambiental, obligándolas a restituir el daño causado (si es que es posible) con medidas compensatorias.
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| De 2009-00-00_ALBUM Eduardo Sánchez Butragueño |
Dado que el patrimonio que se ha perdido era propiedad de todos los toledanos, debería contemplarse una restitución ambiental de un valor suficiente que revertiera en todos los ciudadanos. Estas medidas compensatorias, que no deben impedir la correspondiente sanción por incumplimiento del proyecto, bien podrían pasar por la plantación y mantenimiento en años venideros de varios miles de árboles de esta misma especie en la ciudad, de modo que se garantice a las generaciones venideras que puedan contar en el futuro con ejemplares de similares características a los arrancados.
Del mismo modo, también queremos mostrar nuestro malestar por la ausencia del necesario seguimiento ambiental de la obra en un caso tan concreto y emblemático como el que constituían estos dos enormes almeces por parte de las administraciones.




