2007/05/02

LOS 10 AÑOS DEL PLAN ESPECIAL DEL CASCO HISTÓRICO DE TOLEDO – PECHT -.




Nota.
Por Iniciativa Ciudadana del Toledo Histórico.



Para la ciudad, en este 10º año desde su publicación, el PLAN ESPECIAL DE CASCO HISTORICO DE TOLEDO –PECHT- ha sido positivo, sobre todo si se tiene en cuenta que la situación del Casco Histórico hubiera sido mucho peor que la actual si no hubiera existido ésta u otra regulación similar.

REHABILITACION URBANA.

En líneas generales, para el patrimonio monumental, para los grandes edificios histórico-artísticos toledanos, el PECHT ha sido útil. En este sentido, en la puesta al día del patrimonio inmueble monumental y artístico privado de Toledo, incluido el mayoritario propiedad de la Iglesia, se ha echado en falta, debido en gran parte a una defectuosa gestión del interes general y del dinero público, una relación o contraprestación cultural sustancial y generosa de los propietarios de dichos edificios, beneficiados con las subvenciones públicas, hacia los ciudadanos que son, en definitiva, los verdaderos inversores en las restauraciones realizadas.

Para el resto de necesidades del Casco Histórico, los 10 años del PECHT no han sido suficientes para convertir en realidad sus objetivos.

Uno de los fines del Plan, la defensa de la estructura urbana, no ha tenido el éxito exigible. El mantenimiento de los alineamientos urbanos en altura existentes ha sido un fracaso. Cada intervención en cualquier edificio del Casco ha implicado, automáticamente, una autorización municipal de aumento de planta con criterios exclusivamente mercantiles, desproporcionados y ajenos a los funcionales, relativizando a favor del constructor las limitaciones de elevación en edificios con parcela en distintas cotas, obviando el impacto en la línea visual de la ciudad medieval, sin tener en cuenta las características físicas de unas vías publicas convertidas cada vez en mas en pasillos en penumbra, y sin tener en cuenta la habitabilidad lumínica natural, dentro de la actual política de ahorro de energía, en plantas bajas y primeros pisos no solo del edificio reformado, sino también en los restantes próximos.

Otro de los puntos fuertes del Plan, la excepcionalidad en la sustitución de inmuebles, no se ha cumplido. Bajo el disfraz de la rehabilitación –“recuperación y mejora de edificaciones existentes, evitando su sustitución”-, que el Plan establece como criterio preferente, se han consumado barbaries basadas, exclusivamente, en la especulación inmobiliaria, hasta la fecha tan impunes como rentables. Como ejemplos notables –no únicos-, están el derribo tolerado del edificio del palacio de Juego de Pelota, o la enorme obra ilegal de Cava Baja, o la no ejecución de la sentencia firme y definitiva de demolición sobre el Hotel-Cigarral Caravantes –otra sentencia mas en materia urbanística que en esta ciudad no es ejecutada por los poderes públicos-.

El Plan, en la parte que dedica a la regulación de las actuaciones en inmuebles del Casco, al referirse a obras en edificios existentes habla preferentemente, primero y sucesivamente, de conservación, consolidación, restauración y acondicionamiento. Pero en estos 10 años, lo que en realidad se ha promocionado es la reestructuración – “obra que afecta al conjunto del edificio, llegando al vaciado interior del mismo” –, y la demolición -controlada o difícilmente accidental-, dando lugar, en realidad, a nuevas edificaciones, de nueva planta, y de considerable aumento de volumen, con multiplicación de soluciones habitacionales, micro-viviendas y estudios. Este vicio ha afectado, sobre todo, a inmuebles sin valor patrimonial especifico pero con elementos arquitectónicos tradicionales protegidos, como numerosas casas-patio populares, con galerías, aljibes y pozos, que han sido cercenadas por no lucrativas, convertidas inmuebles con mínimos huecos de luces o de ventilación, solo para crear mas espacio para mini-apartamentos en venta.

La presión especuladora de las empresas de construcción e inmobiliarias también ha afectado a la normativa del Plan que protege a edificios con valor patrimonial “P”, bastantes de ellos sin el mantenimiento ordinario y obligatorio por parte de sus propietarios que establece la normativa, y no pocos todavía abandonados e incluso apuntalados desde hace lustros. Es hartamente llamativo que, a pesar de los no escasos y muy vistosos ejemplos aun existentes en el Casco, en diez años – en realidad nunca - ninguna administración pública ha ordenado ni una sola ejecución subsidiaria en ningún edificio protegido ruinoso para proteger o restablecer la legalidad patrimonial urbanística que establece el PECTH para estos casos de abandono especulativo en el mantenimiento de inmuebles.

El Plan ha sufrido el fallo de sus soportes institucionales esenciales. Las concejalías municipales de obras y urbanismo del Ayuntamiento, y el departamento de patrimonio de la Junta, en las actuaciones urbanísticas agresivas no han sabido cumplir con firmeza lo establecido en el PECHT. Desde los despachos no se ha comprobado con eficacia real el encaje entre el proyecto presentado, la obra final aprobada, la ejecución de la misma en el lugar y su adecuación al Plan, hasta que ha sido demasiado tarde, en ocasiones con la pobre excusa oficial de solo haber tenido información de los hechos a través de una denuncia vecinal publicada en la prensa local. … El demolido y vaciado palacio de Eugenia de Montijo –edificio de nivel “P”- y las obras de Cava Baja –dentro del área del sector monumental mirador interior de Virgen de Gracia- son los ejemplos mas públicos, con una contagiosa rentabilidad empresarial, de este “laisser faire, laisser passer”. En estos casos, no solo son notables las infracciones, sino la falta de respuesta punitiva y de restitución de la legalidad tanto del Ayuntamiento como de la Junta de Comunidades, que han dejado en evidencia la eficacia real del PECHT.

Del control arqueológico de las obras que establece el Plan, basta comentar que nació enfermo desde que una torpe normativa de la Junta hizo que la actividad el arqueólogo dependiese contractual y económicamente de forma directa del constructor o promotor inmobiliario. Y conste que desde Iniciativa Ciudadana se ha defendido el complicado trabajo de unos técnicos arqueólogos que quieren ser buenos e independientes profesionales pero que están estrujados en un ambiente jurídico y laboral hostil del que no son responsables y que no facilita su labor.

CARTELERÍA, CABLEADO, ANTENAS Y ADECUACIONES ESTÉTICAS.

Respecto a las referencias que el PECTH hace en su articulado sobre la adecuación estética y espacial de la cartelería pública y comercial, del soterramiento del cableado aéreo tanto eléctrico como telefónico, del ocultamiento de las antenas de televisión, de la prohibición de elementos sobrepuestos en las fachadas ajenos a la estructura funcional del edificio – aparatos de aire acondicionado, antenas parabólicas, cartelería y similares-, … Hace diez años, cuando el Plan se aprobó, la situación deficiente sobre estos puntos era, visiblemente, mejor que hoy.

Siguen los cableados colgando en las distintas vías publicas e inmuebles, continua el bosque de antenas de television y parabólicas en balcones y sobre tejados, permanece el caos en contenidos y formas de la cartelería informativa y publicitaria tanto publica como privada, y se ha multiplicado por mil el numero de electrodomésticos de aire acondicionado colgados y bien visibles en las fachadas de los edificios, muchos restaurados con el dinero del Consorcio.

SERVICIOS.

En este apartado el comentario es necesariamente breve.

Los logros conseguidos sobre la parte que el PECTH dedica a los servicios son decepcionantes. En diez años no se ha establecido ni un solo punto de distribución de mercancías para el barrio del Casco. Respecto a la recogida de basuras, no se ha adoptado ninguna modernización innovadora, manteniéndose el sistema obsoleto y anticuado de recogida por bolseo en cada puerta y esquina, calificado obstinadamente por el propio Ayuntamiento como un lujo. Y en relación a las instalaciones deportivas, el Casco es el único barrio – siendo el mas antiguo de la ciudad - junto con los de nueva creación en la carretera de Ávila, que aun no tiene un espacio polideportivo publico cubierto o al aire libre de cualquier tipo de tamaño.

VIAS PÚBLICAS, PEATONALIZACIÓN, TRÁFICO Y TRANSPORTE PÚBLICO.

El capítulo donde mas notoriamente ha fracasado el PECHT es el que dedica a los viales públicos, el tráfico y el transporte publico.

VIAS PÚBLICAS Y PEATONALIZACIÓN.

En un barrio singular declarado como Patrimonio de la Humanidad, primero hay que señalar el nulo criterio de calidad en el mantenimiento del buen estado de las vías públicas, definidas en el Plan como “espacios de relación y comunicación que requieren un tratamiento diferenciado y singularizado”. Las repetidas autorizaciones municipales a continuos zanjeos y re-zanjeos de empresas de construcción con escaso nivel técnico, subcontratadas por las compañías de suministro de telecomunicaciones, energía y agua, junto con una nula inspección municipal sobre la calidad de la reposición del firme urbano, ha hecho que casi no exista calle o plaza en el Casco que no sufra un profundo deterioro en la calidad y forma de materiales que conforman su superficie.

Por las características geográficas y físicas de la red viaria del Casco Histórico, el carácter general proclamado por el PECHT es el de preferencia peatonal. El Ayuntamiento en 10 años se ha limitado a una continua declaración de voluntad favorable a una peatonalizacion parcial, que ni siquiera ha podido cumplir con garantía real en los sectores donde formalmente se demarcó, pero no ha respetado ni ejecutado la regla de primacía peatonal establecida en el PECHT para la totalidad del barrio.

Ninguna de las seis zonas peatonales que formalmente se demarcaron –tres no duraron ni un día - han tenido esa consideración en el mundo real debido a pequeños y grandes intereses empresariales, y al abandono total de su vigilancia por las autoridades municipales. En este sentido es famoso el caso de que durante años la zona mas rentable en recaudación para DORNIER, la empresa privada concesionaria de la gestión de las zonas de aparcamiento controlado, fue la zona azul implantada en el área de la Plaza de la Magdalena, que en teoría siempre estuvo en plena zona peatonal y donde en teoría solo accedieron los vehículos de residentes exentos de dicho pago. También fue pintoresca la interpretación policial por la cual en fines de semana y días de fiesta las zonas peatonales tenían suspendida su vigencia, una suspensión policial teatral innecesaria porque en el resto de los días de la semana la efectiva vigilancia de las zonas peatonales fue y es igual de nula.

Un apartado especial es la utilizacion y ocupación privada de las vías publicas, permanente o temporal, ya sea para actividades comerciales o de trabajos de construccion, donde continuamente se obvíia las normativas estatales, regionales y municipales que regulan la accesibilidad, el transito y la seguridad de los viandantes, que según el PECHT deberían tener trato preferencial frente a las actividades empresariales en calles y plazas.

TRÁFICO Y TRANSPORTE PÚBLICO.

No se ha establecido ninguna limitación para la cantidad abusiva de mas de 20.000 vehículos de media –con repuntes turísticos de fin de semana muy superiores- que entran al Casco cada día, mas del 75 % de esos coches de no-residentes. Un número claramente desproporcionado tanto para la capacidad de absorción de trafico del barrio, como para la población residente, como para las insuficientes plazas de aparcamientos legales existentes en garajes y vías publicas, creando graves problemas de accesibilidad peatonal y calidad de vida ciudadana. En este sentido, el que no haya disminuido el volumen de trafico en el Casco es un síntoma del naufragio del sistema pretendidamente disuasorio creado por la Ordenanza de Regulación de Aparcamientos –ORA-.

No ha habido una regulación racional del trafico interior del Casco, donde se siguen las mismas pautas de hace treinta años pero con mas del triple de vehículos circulando por todas y cada una de sus calles medievales. Se trata del mantenimiento de una sinrazón sin número en la que cada día cientos de automóviles circulan una media de veinte minutos por las estrechas calles solo buscando un sitio para aparcar, muchas veces sin conseguirlo de forma lícita. Un caos perpetuo de innumerables callejones de tres metros de ancho con un trafico incluso de doble sentido, y con plazuelas e incluso zonas verdes convertidas en saturados aparcamientos tan ilegales como tolerados, en un perenne ambiente hostil para peatones tanto residentes como visitantes.

Hay que añadir que las autoridades municipales no han ejercido un control eficaz y real de los límites horarios de reparto de los camiones de mercancías, que campan a cualquier hora por cualquier calle o plaza. Cediendo a presiones empresariales, el municipio anuló la más que razonable prohibición de entrada a las estrechas calles del Casco de los cada vez más enormes autobuses turísticos discrecionales que tanto afectan negativamente al tráfico ordinario.

En la creación de aparcamientos públicos reservados para residentes en el Casco se han cometido errores que impiden que cumplan la finalidad de descongestionar el volumen de automóviles aparcados en calles y plazas del barrio. Desgraciadamente todos nacieron abriendo sus plazas a trabajadores no-residentes –con lo que el numero de automóviles que entran y circulan en el Casco sigue aumentando-, con casos muy irregulares de explotación de plazas publicas para actividades hoteleras, y con cesiones ilegales con compraventa entre particulares no investigadas, al día de hoy, por el responsable de infraestructuras de la Empresa Municipal de la Vivienda EMV.

En el olvido quedó el estudio detallado e implantación de un transporte publico urbano verdaderamente interno y especifico para el Casco, con los trayectos y paradas oportunos, y con enlaces a las líneas de autobuses a los barrios exteriores, adecuado a las características de su red viaria, y que disminuyera la necesidad de transito del vehiculo particular en el interior de las murallas. Esta necesidad de disminuir el volumen de circulación de automóviles choca, en la actualidad, con un servicio de autobuses con una media de 30 a 45 minutos por trayecto para recorrer de 5 a 8 km. de distancia urbana entre barrios.

PAISAJE.

El PECHT, en su TITULO VII, habla de zonas de protección del entorno de Toledo, con el fin de proteger las perspectivas del conjunto histórico y la armonía del paisaje. Establece un régimen especial que se define como de respeto y de protección. La altura edificable máxima que se organiza para estas áreas es de tres plantas, incluida la planta baja. Estas zonas de protección del entorno están en todas las carreteras de acceso al Casco, que se definen como corredores de aproximación panorámica, en una longitud de hasta 2 kilómetros, a partir de la primera aparición visual de la colina urbana del Casco Histórico.

Toda esta normativa urbanística del PECHT ha sido continuamente incumplida por el Ayuntamiento, que con autorizaciones muy cuestionables ha favorecido promociones inmobiliarias especulativas de empresarios de la construcción propietarios de dichos terrenos. Cabe afirmar que la zona o arco de protección paisajística en el acceso de la carretera de Madrid ha sido pérdida para siempre, y que por el mismo camino va la zona de la carretera de Argés y de los Cigarrales.

Dentro de las carencias del Plan, es manifiesto el gran error que supuso que expresamente en su articulado se excluyera la zona de los Cigarrales. Esto privó de criterios jurídicos de protección urbanística y paisajística especial a partes de la ciudad que intrínsecamente están vinculadas al Casco Histórico, con el que forman, de hecho, un conjunto unitario de patrimonio histórico, paisajístico y medio ambiental. Desgraciadamente la especulación inmobiliaria, ayudada por un milagroso conocimiento urbanístico municipal del sector empresarial de la construcción, con una habilidad cirujana manejando un bisturí sobre unas parcelas intencionadamente desprotegidas, ha hecho estragos en zonas que geográficamente pertenecen a los Cigarrales, pero que la normativa urbanística municipal consideró especulativamente “zonas urbanas consolidadas edificables” sin ningún tipo de regulación especial. … Así, se han perpetrado heridas en el paisaje que deben quedar reflejadas en la memoria de los toledanos con sensibilidad no solo en el bolsillo, con el nombre y los apellidos tanto de los promotores como de las autoridades autorizantes. Desgracias paisajísticas como el Hotel El Bosque –un desventura tan evidente como nefasta-, o desmedidas y sucesivas ampliaciones de edificios con finalidades hosteleras en varios cigarrales –Hierbabuena, Adolfo, El Angel … -, o nuevos y grandes edificios en las cercanías de la zona visual del puente medieval de San Martín, o la autorización de un proyecto inmobiliario de chalets de lujo con campos de golf entre Piedra del Rey Moro y el Hospital del Valle. Todo basado en una propaganda política, defendida por los partidos mayoritarios, que afirma que los intereses y beneficios de los empresarios de la construcción coinciden con el progreso de la ciudad.

REVITALIZACIÓN VECINAL.

No debemos confundir rehabilitación de inmuebles con revitalización vecinal.

Si tenemos en cuenta que, según los estudios urbanísticos modernos del Casco Histórico, el nivel optimo de población del barrio ronda alrededor de los 15.000 / 17.000 vecinos, la finalidad de revitalización del PECHT en diez años, hasta ahora, es un fracaso.

El gran aumento de licencias de obras para la rehabilitación de viviendas que comunica el Ayuntamiento no corresponde a un aumento proporcional de la población residente en el barrio. Y para ello bastan las cifras de población de la propia administración local.

El Casco Histórico de Toledo en 1986 era aun el barrio más populoso de Toledo, con 13.599 ciudadanos.

Diez años después, en 1996, justo el año de la publicación del PECHT, el número de vecinos descendió a 10.413, en total 3.186 residentes menos.

Se llegó al punto mas bajo seis años después, en el año 2002, con 10.193 vecinos.

En el año 2006, diez años después de la publicación del PECHT, se alcanza 10.925, apenas 512 personas mas, pero lejos de los casi 14.000 habitantes del año 1.986 que como referencia se tenía de población mínima a recuperar.

Incluso es cuestionable que estas 512 personas de mas se deban a la política de rehabilitación de viviendas. El Casco tiene como residentes a 1.377 extranjeros, el 12,60 % de la población del barrio, el doble en porcentaje que el resto de la ciudad que tiene como media algo menos del 6 %. Y, siguiendo con los porcentajes, se puede afirmar que el 90 % de extranjeros residentes son del sector poblacional inmigrante con ingresos laborales bajos, que en ningún caso tiene acceso a la cara y pequeña vivienda rehabilitada, y que concentra su domicilio en alquileres de infraviviendas en los todavía numerosos viejos edificios en estado manifiestamente mejorable.

Esta decepción poblacional en el desarrollo del PECHT viene producida porque ni el Consorcio ni la EMV han sido instrumentos catalizadores para la creación de una política de vivienda pública en el Casco. La actividad de obras públicas de rehabilitación inmuebles se ha centrado en proyectos ajenos a la creación de estructuras urbanas definidas como verdaderas primeras viviendas, accesibles en dimensión y en financiación a familias o ciudadanos con voluntad real de residir como vecinos en el Casco Histórico. Primero, los recursos económicos públicos se han centrado casi exclusivamente, en la restauración de edificios monumentales o con patrimonio histórico-artístico. Y, segundo, el sector empresarial privado de la construcción toledana, muy subvencionado con dinero público del Consorcio, ha convertido antiguas casas ruinosas de viviendas abandonadas en nuevos edificios donde se han levantado y multiplicado los apartamentos y estudios de pequeñas dimensiones con precios desorbitados, dirigidos claramente al mercado de la segunda vivienda de lujo o de inversión, que no proporciona vecinos reales enraizados vitalmente en el barrio, sino una variedad de turistas estables muy cercanos a los que habitan los pisos de las costas en verano.

Una política de rehabilitación que no ha atraído a las unidades familiares de la población, y que ha cambiado las casas de viviendas ruinosas abandonadas y vacías, por nuevos edificios con pequeños apartamentos también igual de vacíos la mayor parte del año.

EL PECHT.

Como se escribió al principio de la nota, se tiene el convencimiento de que la existencia del Plan ha sido mas positiva que si no hubiera existido regulación alguna.

Toda norma juridica no se enjuicia solo por las ocasiones en las que se respeta, sino en su respuesta en los supuestos de agresión de la legalidad. El problema en la sociedad no está en los que respetan el ordenamiento jurídico, sino en el porcentaje que cometen actos ilicitos con impunidad. El PECHT no ha pasado esta prueba que consiste en la real y ejemplarizante respuesta politica frente a su incumplimiento, y ha sufrido la limitación de cumplir un mínimo: más que ser un instrumento normativo eficaz, ha sido utilizado como mera referencia formal en el ámbito urbanístico y patrimonial de esta ciudad. Esto es, ha sido, sobre todo, un criterio orientador para poder enjuiciar lo positivo y lo negativo de las actuaciones realizadas en el barrio antiguo y sus áreas de influencia. Pero, desgraciadamente, como norma jurídica efectiva y como motor de revitalización vecinal, ha tenido mas sombras que luces.

1 comentario:

inmaculada m portugués dijo...
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